jueves, 10 de abril de 2008

Sacyr decide hoy su salida de Eiffage

“Cuanto antes se vaya más contento estaré”. El deseo de Jean Françoise Roverato, presidente de Eiffage está a punto de conocer el desenlace. El Consejo de Administración de Sacyr Vallehermoso decidirá hoy qué hacer con su participación del 33,2% en la constructora francesa Eiffage, después de casi dos años de enfrentamiento entre ambas sociedades.

El grupo español que preside Luis del Rivero invirtió hace dos años unos 1.750 millones de euros en hacerse con el 33,3% de Eiffage y convertirse en su primer accionista, si bien desde entonces no ha podido entrar en su consejo de administración ni participar en su gestión.

El origen del conflicto se remonta a la Junta General de Eiffage en 2006 cuando la Dirección francesa denegó el derecho a voto a los accionistas españoles y con ello cerraba las puertas a que la constructora española contara con representantes en el Consejo.

Un año después las maniobras de Roverato concluían en el mismo escenario. La Junta del 18 de abril de 2007 canceló los derechos de 89 accionistas por ser todos de nacionalidad española, y Sacyr se quedaba de nuevo fuera del Consejo. Del Rivero lanzó entonces un órdago y presentó una OPA sobre el 100% del capital de la constructora francesa. La comisaria europea de competencia, Neelie Kroes, aviso recientemente a las partes de que la propuesta no ponía en peligro el mercado y daba su visto bueno a la operación.

Hace unos días, la prensa francesa se hacía eco de los movimientos corporativos de Sacyr para vender el total de las acciones que posee en la francesa. Algunas informaciones apuntaban financiera Caisse des Dépots, que ya tiene un 8,5% de Eiffage, como la posible compradora.

De esta forma, el Consejo de Administración de Sacyr decidirá si dar un paso adelante y continuar con la OPA, o dar uno hacia atrás y vender su participación, eso si, con unas plusvalías de 100 millones de euros. Opción esta última que parece más probable.






miércoles, 2 de abril de 2008

Marsans podría volver a la puja por Spanair, según Star Alliance


A pocos días de que el proceso de venta de Spanair quede concluido y con los plazos para entrar en la puja cerrados, la incertidumbre vuelve al sector aéreo tras las declaraciones ayer del presidente de Star Alliance, Jaan Albrecht.

El máximo responsable de esta alianza aérea, que agrupa 20 compañías y en la que se integra Spanair, sostiene que el grupo Marsans, presidido por Gonzalo Pascual, mantiene con la aerolínea española, de la que fue fundador, "la misma relación" y sólo se ha ausentado "temporalmente" de pujar por ella, para "ver el desarrollo del proceso de venta desde que Iberia entrara en él".

Albrecht, que se encontraba en Viena participando en la celebración del 50 aniversario de Austrian Airlines, afirmó que el operador turístico español "no está fuera de la jugada”, dijo en referencia a que el operador turístico español podría conservar la intención de pujar por la aerolínea propiedad de Scandinavian Airlines System (SAS). El grupo nórdico anunció el pasado 13 de junio su intención de desprenderse lo más rápido posible de Spanair, de la que posee la totalidad de las acciones, por medio de una puja. La venta forma parte del plan estratégico de la compañía que tiene como objetivos prioritarios fortalecer su posición en el mercado local.

El grupo Marsans, que fue el máximo favorito para hacerse con el control de la segunda aerolínea española desde el anuncio de que estaba en venta, decidió no participar en el proceso en febrero pasado, al considerar que la situación del mercado aconsejaba a su
grupo tomar un nuevo rumbo, en el que ya no era conveniente incorporar Spanair. Diversas fuentes consultadas por ABC han afirmado que otro de los motivos que impulsaron a Gonzalo Pascual a tomar esta decisión está la fórmula elegida por SAS, la puja, en lugar de una negociación bilateral que hubiera permitido a Marsans un mayor margen de maniobra.

Un total de cuatro grupos estarían interesados en hacerse con Spanair: Gadair, Marsans, Iberia y el fondo de inversión luso-canadiense Longstock. El futuro comprador deberá asumir una deuda estimada en 280 millones de euros y a una flota con necesidades de renovación.

Según estimaciones de ABM Amor el precio de la aerolínea se sitúa en 93 millones de euros aproximadamente. Si la operación se cierra finalmente a favor de Iberia, la compañía española se vería ampliamente beneficiada porque se deshace de la fuerte competencia que mantiene con Spanair en el puente áereo Madrid-Barcelona.